jueves, 20 de abril de 2017

Y yo, ¿por qué he tenido que ser una gordita?

Hace algunos años que la investigación genética aplicada a la biología se ha centrado mayormente en la reproducción asistida, principalmente con el objetivo de evitar enfermedades de origen genético, estudiando el ADN e intentando prevenir sus cambios y mutaciones.

No son pocas las películas de ciencia-ficción que nos hablan de sociedades de individuos modificados genéticamente para ser perfectos: mentes perfectas en cuerpos perfectos, con un material cromosómico e intachable y a salvo de lo que se llaman "taras". En el mundo del cine, esto es totalmente aceptable, pero ¿lo sería también en el mundo real? Imagino cuántas discusiones éticas podría haber en torno de esto, pero yo quiero hacer hincapié en una cuestión, y sería: ¿qué entendemos exactamente por taras?

Puede que para cualquier científico, eso se refiera a enfermedades genéticas, o tal vez incurables, o malformaciones fetales, o accidentes que quiebren nuestros cuerpos de manera irreparable. Pero para la gente de a pie, esa que nos encontramos por la calle, o tú y yo sin ir más lejos, puede que sea importante curar su miopía definitivamente, dejar de tener los pies planes, o simplemente acumular kilos sin razón aparente sin que podamos hacer nada para evitarlo.

¿Ser obeso es una tara? ¿Podrían sentirse las gorditas culonas acomplejadas y realmente desear que la biología pudiera arreglar esto? ¿Puede considerarse este problema como un fallo genético, y hacer lo que se pueda por resolverlo? ¿O lo mejor es aceptarse como es cada uno, y dejar de lado la superficialidad y la estética?


Aunque se entiende que lo óptimo sería lo último, no creáis que es tan fácil, o si no realmente las mujeres gordas no tendrían complejo. Y mira que me parece a mí que estamos en un momento donde el imperio de la estética ya no parece plegarse tanto ante la delgadez,y empieza a apreciar las curvas voluptuosas y los cuerpos de mujer contundentes. Las chicas gorditas empiezan a estar de moda, aunque claro, las que tienen un ligero sobrepeso y saben disimularlo: se visten bien, se maquillan bien, y sobre todo tienen un encanto natural difícil de ignorar; es por eso que los hombres se sienten atraídos por ellas, y lo que les da seguridad en sí mismas, con lo cual sí que podrían vivir con ese sobrepeso sin pensar que es una maldición que les ha caído encima.

Pero por supuesto, esto es algo psicológico, y me imagino que aquellas gordas que me estén leyendo y se sientan muy acomplejadas no entenderán nada de lo que digo, y creerán que intento consolarlas con palabras vacías. En el caso de estas mujeres, ¿se podría pedir que la genética las ayudara, cambiando su propia biología? Quizá en unos cuantos de años lo sabremos.