viernes, 24 de marzo de 2017

La estrecha relación de la biología y los videos xxx

La biología, como su propio nombre indica, es el estudio de la vida, de su origen y desarrollo, de su evolución y sus funciones. Parece ser que cada vez nos acercamos más a la explicación de ese origen y principio, pero si nos centramos en la vida humana, no por ser la mejor sino porque es la que nos toca directamente, no podemos negar que comienza y está íntimamente relacionada con la práctica del sexo.

Años de tabúes estúpidos y de oscuridad de mente han hecho que apenas hasta el siglo pasado se haya podido estudiar el tema de la reproducción a nivel científico, lo que por suerte dio lugar a una auténtica revolución sexual. Y es que haríamos bien en recordar que el sexo es el principio de todo, lo que hace que una especie no desaparezca y por el contrario evolucione y se desarrolle, y que por mucho que queramos mirar hacia otro lado nadie puede cambiarlo.


El instinto sexual comienza en la especie humana realmente tarde si pensamos y nos comparamos con otros animales, que alcanzan la madurez sexual mucho antes que nosotros. Sin embargo, a pesar de llegarnos en plena adolescencia, hay muchos que intentan reprimirlo por cultura o convenciones mal entendidas. Se intenta sofocar estas ganas de sexo en la juventud, calificándolas de desvergonzadas e inadecuadas, aún mucho más evidentes en hombres que en mujeres; aunque es en estas últimas, en las jovencitas xxx, en las que se ejerce mayor presión, para evitar que sean "chicas fáciles", caigan en las garras de la lujuria y acaban desatadas con respecto al sexo.

Puede entenderse esta especie de recato impuesto, pues por supuesto a esas edades aún no se es muy consciente de las consecuencias de un embarazo no deseado, ni siquiera de las enfermedades de transmisión sexual que pueden contagiarse; pero creo sinceramente que un buen dialogo con las hijas  y una buena educación sexual (y los hijos, no lo olvidemos), harían mucho más que reprimir esos instintos naturales que a la larga van a salir, y que pueden no saber manejar muy bien.

Claro que para los padres de los jóvenes es muy difícil hablar de sexo con los hijos, eso se puede comprender. Y a estas alturas, con todo un mundo globalizado al alcance de su móvil, un joven puede estar más enterado de las cuestiones sexuales que sus padres, si es que me apuráis. Pero aunque tengan mucha información, el problema es la manera en la que la gestionan, por eso vuelvo a insistir en la necesidad de que alguien de edad madura dirija todo eso; pero ojo, dirigir, no reprimir, como suele ser el caso, usando además excusas arcaicas y de mente estrecha, que poco pueden hacer por una salud sexual satisfactoria.

Y para terminar de enredarlo todo, tenemos el problema de la pornografía, algo que no tiene nada que ver con el natural devenir de la sexualidad en las personas, pero que las afecta sin duda, sobre todo si se tiene al alcance de la mano todo el día (no es que esté a favor de ningún tipo de censura, es sólo una afirmación). La pornografía está hecha para excitar y provocar deseos sexuales en las personas, o más bien incentivar los que ya tenemos, que son más de lo que nos imaginamos. Sin embargo, una juventud tan llena de estímulos a veces pierde la noción de qué le gusta y qué no: si ahora está de moda el porno anal, pues a todo el mundo le da por practicarlo, aunque realmente no le guste a tanta gente. Pero bueno, bien es cierto que esto no tiene ninguna importancia, biológicamente hablando, pues no puede incidir directamente en la reproducción.

Nuestro cuerpo está preparado para ser una perfecta máquina sexual a nivel biológico. Podemos incentivar ese potencia o intentar reprimirlo, pero a la larga siempre aflora; y es por eso que el ser humano aún sigue en este mundo.

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